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    January, 2007

    QUIEN MUERE -PABLO NERUDA

    Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando esta infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

    Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo.

    Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

    Muere lentamente, quien pasa los demás quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

    Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,no pregunta de un asunto que desconoce o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe. Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

    Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una esplendida felicidad.

    Depende de como lo vivamos...

    Si te vas a calentar, que sea al sol

    Si vas a engañar, que sea a tu estomago

    Si vas a llorar, que sea de alegría

    Si vas a mentir, que sea la edad

    Si vas a robar, que sea un beso

    Si vas a perder, que se pierda el miedo

    Y si existe hambre, que sea de amor

    Si es para ser feliz... que sea todo el tiempo!!!

       


    January, 2007

    La Utopía

     
    Eduardo Galeano- Ventana sobre la utopía.
     
    Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar."
    January, 2007

    Usuras y figuraciones

    Carlos Barral
    Usuras y figuraciones (fragmento)

    " Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo
    las generosas ocasiones que la mar
    nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas,
    casi en el tacto, como yo,
    de la caricia intranquila entre dos maniobras,
    del temblor de tus pechos
    en la camisa abierta cara al viento?

    Y de las tardes sosegadas,
    cuando la vela débil como un moribundo
    nos devolvía a casa muy despacio...
    Éramos como huéspedes de la libertad,
    tal vez demasiado hermosa.

    El azul de la tarde,
    las húmedas violetas que oscurecían el aire
    se abrían
    y volvían a cerrarse tras nosotros
    como la puerta de una habitación
    por la que no nos hubiéramos
    atrevido a preguntar.

    Y casi
    nos bastaba un ligero contacto,
    un distraído cogerte por los hombros
    y sentir tu cabeza abandonada,
    mientras alrededor se hacía triste
    y allá en tierra, en la penumbra
    parpadeaban las primeras luces. "
    January, 2007

    El príncipe feliz

    El príncipe feliz - Oscar Wilde
     
    "(...)

    La golondrina regresó con el Príncipe.

    -Ahora que estás ciego, me quedaré contigo para siempre.

    -No, golondrina, tienes que ir a Egipto.

    -Me quedaré contigo para siempre -dijo la golondrina, y se durmió a sus pies.

    El día siguiente lo pasó en el hombro del Príncipe, contándole lo que había visto en lugares extraños. Le habló de los ibises rojos, que permanecen de pie en hileras largas en el Nilo, y que pescan peces dorados con sus picos; de la esfinge, vieja como el mundo, que vive en el desierto y lo sabe todo; de los mercaderes, que caminan lentamente junto a sus camellos, con rosarios de ámbar en las manos; del Rey de las Montañas de la Luna, negro como el ébano, y que venera un gran cristal; de la serpiente verde que duerme en la palmera, y que recibe su comida de la mano de veinte sacerdotes, que le dan tortas de miel; y de los pigmeos que navegan por el lago en grandes hojas, y que siempre pelean con las mariposas.

    -Golondrina linda, me cuentas cosas asombrosas, pero no hay cosa más asombrosa que el sufrimiento de los seres humanos. No hay mayor misterio que la miseria. Sal a recorrer la ciudad, y cuéntame todo lo que veas.

    Y voló sobre la gran ciudad, y vio a los ricos gozando en sus hermosas mansiones, y a los mendigos sentados en las puertas. Voló por los callejones oscuros, y vio las caras pálidas de los niños hambrientos... Debajo de un puente había dos niños que se abrazaban para calentarse.

    -¡Qué hambre tenemos! -decían.

    -¡Está prohibido sentarse aquí! -les gritó un policía, por lo que tuvieron que caminar bajo la lluvia.

    Y la golondrina le contó al Príncipe lo que había visto.

    -Mi traje es de oro fino. Lo arrancarás hoja por hoja, y se lo darás a mis pobres; la gente siempre cree que el oro puede hacernos felices.

    (...)"